“Nuestro compromiso es darle al productor semillas de máxima calidad”

Lo afirma Luciana Castelluccio, del equipo de Producción de Asgrow. La especialista detalla en esta nota todos los pasos que da la marca, a lo largo del proceso productivo, para asegurar que el productor tenga plena seguridad sobre la soja que va a sembrar. Un proceso de muchos años, seguido en cada uno de sus detalles.

Tener semillas de la mejor calidad es el principio de una buena siembra. Y una buena siembra es el principio de una buena cosecha. Así lo entiende Asgrow, que tiene un estricto proceso de control de calidad a lo largo de todo el ciclo de producción de la semilla, para que llegue hasta el productor con todas las garantías.

Una vez que se decide el lanzamiento de una variedad, luego de haber pasado por el largo proceso de selección de las áreas de breeding, que puede llevar hasta 10 años, sigue en la cadena de producción la denominada “semilla fundadora”, que Asgrow se encarga de multiplicar para obtener las “semillas básicas”.

Éstas últimas son las que la marca entrega a distintas empresas agrícolas estrictamente seleccionadas, que internamente se denominan “Tollers”, que están distribuidas en varias zonas del país, para que lleven a cabo la multiplicación comercial.

Desde Asgrow, se hace un seguimiento estricto de cada fase.

Luciana Castelluccio, del equipo de Producción Comercial de la marca, relata que están encima de todo. “En el caso de la semilla básica, desde el despacho y la implantación del cultivo hasta las inspecciones que hacemos en floración y en precosecha para obtener semilla original, por ejemplo”. 

Para esta tarea, el equipo de Producción de Asgrow está distribuido estratégicamente en las zonas en las que se siembran las variedades de soja, de los grupos 3, 4, 5 y 6, que van desde el norte del país hasta el sur de la provincia de Buenos Aires.

En esas inspecciones se definen cuáles son los mejores lotes de semillas, que son los que finalmente se utilizarán para continuar el proceso, así como los volúmenes de cada variedad. 

El siguiente paso es el embolse de la semilla original, para su posterior venta a los multiplicadores. 

Asgrow tiene 32 multiplicadores, que forman parte de la red Magnum, a quienes la marca les brinda soporte y capacitación “tanto en la producción a campo como en el procesamiento en las plantas de cada uno”, explica Castelluccio. 

Con los Toller y con los multiplicadores, Asgrow tiene en claro que el objetivo es lograr una semilla de la mejor calidad.

“Este aspecto se define en gran medida en el mismo campo, por lo cual es muy importante, por ejemplo, determinar el momento óptimo de cosecha de cada variedad”, asegura la integrante del equipo de Producción.

Castelluccio explica que otro aspecto muy relevante, que cuidan mucho, es disminuir el daño en el grano al momento de la trilla. La especialista precisa que “pueden ser de distintos tipo, pero los que debemos cuidar son, sobre todo, los mecánicos que tienen que ver con las regulaciones de las máquinas”.

En ese sentido, sostiene que son muy estrictos en “chequear la velocidad de avance de las cosechadoras, la apertura de la camisa y que la velocidad del rotor sea la adecuada para disminuir el daño mecánico y la cantidad de granos partidos”.

Agrega que “todo eso, en definitiva, forma parte del aseguramiento de la calidad de las sojas de Asgrow”.

Finalmente, otra cuestión que cuidan al máximo son los ataques de chinches, que pueden generar granos de menor tamaño. “Para evitar ese problema, centramos todos nuestros esfuerzos en hacer las aplicaciones necesarias cuando el cultivo está entre R3 y R4, que es lo que corresponde”, asegura.

Todos estos esfuerzos tienen un objetivo claro. En palabras de la experta: “darle a los productores semillas de máxima calidad, que sean una verdadera garantía”. 

 

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